SM el Rey don Felipe, en su primera Pascua Militar

El tradicional encuentro del Rey de España con el estamento militar, que se celebra el 6 de enero de cada año, ha sido históricamente un buen observatorio para los analistas. La habitual alocución del Rey ha permitido medir, de alguna manera, al “estado de la situación”, los motivos que sugerían alguna preocupación o, sin más, los aspectos que evolucionaban razonablemente bien, o quizás muy bien.

La principal novedad de este año 2015 ha sido, sin duda, el relevo producido en el atril del orador. Don Felipe, que ocupó el lugar desde el que ha hablado don Juan Carlos durante casi 40 años consecutivos, ha concitado toda la atención.

Hubo mensaje, en efecto. Y guardó la tradición. Aunque, en lugar de hilvanar interpretaciones, he preferido en este caso entresacar algunos párrafos. En mi opinión, no requieren más comentarios.

“En esta primera Pascua Militar de mi reinado, quiero sobre todo agradeceros a todos los miembros de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil vuestro compromiso de lealtad y servicio a España y a la Corona. Un compromiso que algunos de nuestros compañeros, haciendo honor a su vocación, han sellado incluso perdiendo la vida en acto de servicio. Su sacrificio, y el de quienes resultaron heridos en el cumplimiento del deber, deben perdurar en nuestras memorias como ejemplo de entrega y abnegación. Hoy quiero hacerles llegar a ellos y a sus familias nuestra gratitud, permanente apoyo, cercanía y cariño”.

“Ha sido el 2014 un año cargado de acontecimientos destacados. En primer lugar, la abdicación de mi padre el Rey Juan Carlos tras casi cuatro décadas de reinado en las que, como Mando Supremo de las Fuerzas Armadas, ha vivido con intensidad la extraordinaria transformación de la Institución Militar, siempre con el objetivo de prestar el mejor servicio a España. A él también dedico en este día el homenaje de gratitud y respeto que merece de todos nosotros”.

“La nueva organización de las Fuerzas Armadas, aprobada el pasado mes de octubre, es un paso más que nos permite seguir avanzando en el proceso de modernización en el que estamos involucrados. La racionalización de las estructuras y la simplificación de la organización nos ayudará, sin duda, a alcanzar el objetivo deseado: cumplir la misión con seguridad para nuestras tropas y ser cada vez más capaces y eficientes.

Debemos favorecer y propiciar la acción conjunta, de acuerdo al nuevo concepto de empleo de las Fuerzas Armadas, para acercarnos al objetivo de dotarnos de una auténtica Fuerza Conjunta, proyectable, sostenible y disponible y con una capacidad de combate superior a la suma de las capacidades aportadas.

Administrar los recursos de la forma más eficaz y eficiente posible es un deber ineludible. Soy muy consciente de vuestra constante preocupación y empeño por alcanzar el equilibrio entre necesidades y posibilidades, de tal forma que nuestras Fuerzas Armadas y la Guardia Civil estén dotadas de los medios necesarios.

Conozco bien vuestro esfuerzo por mantener las capacidades operativas con el nivel requerido para responder eficientemente a las amenazas, a su rápida evolución, y para afrontar con las máximas garantías de seguridad las exigentes misiones en las que estamos involucrados, atendiendo de este modo los compromisos adquiridos con nuestros socios y aliados.

Debemos continuar por esa senda que permita adaptar y preparar nuestras Unidades a los nuevos escenarios en los que las amenazas, no siempre predecibles, pueden trascender del tradicional escenario físico a otros más complejos, como el ciberespacio. En ellos se ven también afectados intereses que atañen a nuestra seguridad y, por ello, al bienestar, el progreso y la prosperidad de nuestra sociedad”.