Los Reyes: normalidad tras el gran vuelco electoral de 2004

Los responsables de las altas instituciones del Estado se emplearon a fondo para transmitir serenidad —normalidad, quizás—, en unos momentos en los que España atravesaba una situación especialmente delicada, nueva. Después de los brutales atentados del 11 de marzo de 2008, los españoles protagonizaron un espectacular vuelco electoral. Las elecciones generales del 14 de marzo provocaron una nueva alternancia. Y el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero pudo formar Gobierno después de ocho años en la oposición.

El respeto institucional, la cortesía, el protocolo… Todo hizo del gran vuelco un capítulo más de la madurez democrática española, que no pudo eliminar, sin embargo, la gran sorpresa nacional por el resultado de las elecciones ni, claro está, las profundas heridas que habían abierto en la ciudadanía los terribles atentados de Madrid.

El transcurso de los meses, de los años, se encargó de que la normalidad se impusiera poco a poco en el acontecer diario de la sociedad, aunque el debate político y ciudadano de esa primera legislatura del regreso socialista al poder se distinguió por una extraordinaria dureza, que en los mensajes políticos se denominó crispación.

Don Juan Carlos y doña Sofía asumieron fielmente su papel. Y ambos volvieron a dar una lección de respeto a las reglas del juego, sin entrar tampoco en esta ocasión en el debate partidista, a pesar de las constantes llamadas de algunos sectores de la sociedad a una intervención más activa de la Corona en unos momentos de enorme tensión social y política.

Las relaciones de los monarcas con el nuevo Gobierno de caracterizaron, como siempre, por la cordialidad y el respeto mutuo. Con ciertas concesiones, incluso, a algunos signos de informalidad que afianzaron una imagen de un trato más que cordial. Sin embargo, los analistas no ocultaron algunos síntomas de discrepancia, debido a algunas de las líneas de actuación que se impulsaron desde La Moncloa. De hecho, es muy probable que destacasen más de lo habitual algunos mensajes públicos de la Corona, en relación con el respeto a la Constitución de 1978, la defensa de la unidad de España y la reiterada apelación a la unidad de los partidos políticos contra el terrorismo… Los estudios sociológicos registraron en esos años un descenso de la popularidad de don Juan Carlos, que éste recuperó de nuevo con su intervención en la cumbre iberoamericana de 2007, en la que espetó al presidente venezolano Hugo Chávez su célebre frase ¡por qué no te callas…! Sin embargo, tras los primeros cuatro años de Rodríguez Zapatero en La Moncloa, en España se fortaleció el espíritu republicano, el laicismo como elemento identificador de una nueva izquierda política y la idea de la igualdad entre sexos a base de cuotas por decreto.