La comunicación exige lealtad

Una de las reglas de oro que preside la actividad profesional de la comunicación es “no mentir al periodista”. Es un axioma. Sin embargo, daría un paso más. La comunicación, tal y como la entiendo, se sustenta en una relación de lealtad entre personas.

Pocas cosas en la vida son blancas o negras. Por lo que es complicado enunciar reglas generales. Inicialmente, lo menos importante es el soporte en el que se va a publicar la información: papel, internet, radio, televisión… La comunicación, a mi parecer, va más allá del soporte y exige lealtad y transparencia entre quien ofrece la información y los profesionales de los medios, los periodistas.

El dircom (el director de comunicación de una institución, una entidad o una empresa) ha de saber crear puentes —transparentes, cristalinos— entre los portavoces de su institución, entidad o empresa y los profesionales de la información. Y los periodistas han de saber, también, mantener una relación de lealtad con sus fuentes.

El secreto profesional existe, por supuesto que sí. Es una realidad en la profesión periodística, como en otras: el médico, los abogados, determinados cargos públicos… En el periodismo, el secreto profesional es una necesidad. Y guardar un off the record no es ni censura ni autocensura: es ser leal con quien ha tenido la confianza de contarte un hecho noticiable; y como tal, un hecho de interés para los ciudadanos.

Te invito a escuchar la tertulia del programa After Work (Capital Radio) que dirige Eduardo Castillo, a la que he asistido como invitado y donde he compartido estas y otras ideas.

Te dejo el enlace.