“Con salud, cumplir años es una alegría”, asegura la reina Sofía

“El concepto de reina puede darse, y se da, en cualquier familia donde la mujer es la cabeza y el corazón de esa familia, y sabe que su misión más importante es atender y cuidar ese hogar: ella, entonces, es la reina de la casa”. Así se ve doña Sofía, cada día, al servicio de los suyos. Porque esa es, ha comentado, “la más alta dignidad que cabe en un hombre, en una mujer: vivir para los demás. El hombre que sirve es rey (…) Yo no estoy aquí para hacer lo que quiero, sino lo que necesiten de mí. A mí me programan cada día ¡y cada hora! De mi vida, en función de los intereses del país. Yo voy donde conviene que vaya, por el bien de los demás. Y esto es lo mismo que hace una mujer de su casa, una mujer cabeza de familia: no piensa en ella, piensa en los suyos”, aseguró hace unos la hoy reina emérita.

Este es el pensamiento motor de doña Sofía, que brota sin piedad —y con la satisfacción del deber cumplido— cada día. O mejor, cada fecha señalada, cada 2 de noviembre del calendario, fecha en la que la reina de España celebra con los suyos un año de vida más, este año cumple 77 años. Sus regalos más preciados siempre han sido dos: una sencilla reunión familiar, en la que recibe el cariño de los suyos. Y un concierto de su admirado y amigo el maestro Mstislav Rostropovich, a quien conoció de niña —se lo presentó su madre— y con quien compartió una nube de acontecimientos hasta 2007, año en el que falleció a los 80 años. Dos años después de su emotivo concierto en la Ópera de Moscú, con motivo de sus bodas de oro como violonchelista y la soprano Galiana Vishnevskaya.

Es cierto, doña Sofía es feliz en cada uno de sus cumpleaños —como ha declarado ella misma—, porque goza de buena salud y son un síntoma de que va acumulando experiencias de la vida. Y por otro lado, no parece importarle demasiado que se haya cumplido, a rajatabla, aquella advertencia que recibió de don Juan Carlos tras la muerte de Franco, que relataba con extraordinaria espontaneidad andaluza Antonio Burgos en El Mundo el día en el que doña Sofía cumplía 60 años: “Sofi, hasta ahora nada más que yo sabía la edad que tenías. Lo malo es que ahora se van a tener que enterar todos los españoles”. Y añadía con gracia el columnista: Qué colectiva falta de consideración y de tacto con una señora, siendo esa señora tan encanto como Doña Sofía. Ea, toda España sabe ya que tenemos de Reina a una sesentona, lo cual suena muy mal. Paradójicamente, en esta España en la que la edad de Sarita Montiel, los años de Marujita Díaz y el carné de identidad de Carmen Sevilla son poco menos que un secreto de Estado, todo el mundo se ha enterado de que la Reina cumple hoy sesenta tacos como sesenta bellos soles del amanecer en el Partenón…”